22.4.07

El mecanismo de la Luna

Siento libre la aspiración
por cada fosa
y el tabique ya es ruina romana

la siento a oscuras
y empapada del negro coloreado
de dramatismo
y
de
sombra
bohemia
de
mierda

me peino la raya de costado
aprovechando las salpicaduras
de cada gota de baba que brota indigna
(entre bocado y bocado
de carne
de algún incauto noctámbulo)
de entre los dientes de una
luna que dejó de funcionar a pilas
para joder con su manivela
y su mecanizado y arrítmico tic tac
camuflado de improvisación sin estilo

me quiero emborrachar
de fracasos con lazarillo
a plena luz del día…

…y a plena luz del día
es momento de dibujar mi cama
entre mis párpados y mi nuca
allí donde yo marco las fronteras de mi patria

21.3.07

Anoréxica anestesia

Perdida ya la noción del espacio
todo se reduce
al mínimo común denominador

o lo que es lo mismo

mi yo resolutivo
queda colgado al borde del precipicio
agarrado con los dientes
a la soga deshilachada
que une mis dos ombligos

ya sea en gramos

-letras o acordes
imágenes por segundo
metros cúbicos
o un silbido disimulado
al rozar aquel eco de tu nombre
con las yemas del un cosquilleo mal curado-

la anestesia
obediente y enclenque
se sienta sobre el baúl
de donde luchan por salir:

las letras kamikaze que mato entre mis dedos
evitando que quemen el papel

los trajes de ilusos que cosimos a juego
aún a sabiendas
de que alguno de los dos
se acabaría convirtiendo al nudismo

y

aquella porción de la luna
eclipsada por tus ojos
cuando estabas encima de mí

13.1.07

Carguen

Las plañideras en bandada se agolpan

frente al condenado al paredón

como moscas a la mierda

esperando al disparo

que, al alba

les de la salida

en la estúpida carrera de

llantos, sollozos y angustias

prefabricados en la vieja factoría de lágrimas en cadena

9.1.07

Primer asalto

Tenía las manos pequeñas
y los brazos algo cortos,
por lo que su boxeo se basaba
en un extraño juego de piernas que
descolocaba al adversario por momentos
y en saber encajar
el mayor número de golpes posible
antes de caer a la lona.

Más que arriesgada,
era la única estrategia que podía permitirse
y
hasta el momento
solamente le había servido para alargar los combates
hasta que no dieran más de sí
(los combates
y él)

Sobra decir
que sabía perder.